Desde Amas de Casa del País señalaron que varios alimentos mantuvieron precios estables e incluso registraron bajas durante mayo. Sin embargo, alertaron que los gastos en servicios, salud, alquileres y comunicaciones continúan presionando sobre los ingresos de los hogares.
La desaceleración de la inflación observada durante mayo no logró traducirse en un alivio significativo para la economía cotidiana de las familias. Así lo señalaron desde Amas de Casa del País en San Juan, donde advirtieron que, si bien los alimentos mostraron una evolución más moderada que en meses anteriores, otros rubros continúan absorbiendo una porción cada vez mayor de los ingresos.
Según las estimaciones realizadas por la entidad, la inflación del mes se ubicó alrededor del 2,4%, una cifra levemente superior al dato oficial difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que informó una variación del 2,1%. No obstante, desde la organización destacaron que el comportamiento de los alimentos mostró una tendencia de mayor estabilidad.
Entre los productos que registraron bajas de precios durante mayo se encuentran algunas frutas y verduras, como tomate, limón y manzana, además de los huevos. En paralelo, las carnes continuaron exhibiendo valores elevados, aunque con incrementos más moderados respecto de los observados en períodos anteriores.
Para la titular de Amas de Casa del País en la provincia, Laura Vera, esta desaceleración contribuyó a contener el aumento general de la canasta alimentaria, aunque aclaró que el fenómeno no alcanza para mejorar la capacidad de compra de los hogares.
Desde la entidad sostienen que actualmente son otros gastos los que generan una mayor presión sobre los presupuestos familiares. Entre ellos mencionan los servicios públicos, los costos vinculados a la salud, la conectividad, la educación y los alquileres, rubros que han ganado protagonismo dentro de la estructura de gastos de los hogares en los últimos años.
La situación se vuelve aún más compleja durante el invierno, cuando aumentan las consultas médicas y el consumo de medicamentos, incrementando el peso de los gastos sanitarios dentro de la economía doméstica.
Respecto de los valores de referencia, la organización estima que una familia tipo necesita actualmente entre 680.000 y 720.000 pesos para cubrir la canasta básica alimentaria, dependiendo de los lugares donde realice sus compras. A ello deben sumarse otros gastos esenciales contemplados dentro de la canasta básica total, que determinan el costo integral de vida de los hogares.
Desde Amas de Casa del País consideran que el principal desafío actual no pasa exclusivamente por la evolución de los alimentos, sino por la creciente incidencia de servicios y compromisos fijos sobre los ingresos familiares. En ese contexto, advirtieron que el endeudamiento continúa siendo una herramienta cada vez más utilizada por los hogares para afrontar gastos corrientes y que persiste una percepción generalizada de insuficiencia de ingresos frente al costo de vida.