En los primeros meses de 2026 ya se registraron cerca de 130 hechos contra conductores de Uber, DiDi y otros servicios, casi igualando el total del año pasado. Rawson y Chimbas concentran la mayor cantidad de casos.
La cantidad de denuncias por robos, agresiones y daños contra trabajadores de aplicaciones de transporte en San Juan registró un incremento significativo durante los primeros meses de 2026, según datos oficiales de la fuerza de seguridad provincial.
El jefe de la Brigada de Investigaciones, Sergio González, informó que ya se contabilizan alrededor de 130 hechos vinculados a choferes y repartidores de servicios como Uber, DiDi, remises y Pedidos Ya en lo que va del año.
Entre los episodios más frecuentes se encuentran robos de dinero y teléfonos celulares, daños materiales en los vehículos y agresiones físicas contra los conductores durante los viajes o en situaciones de asalto.
La cifra genera preocupación al contrastarse con los registros del año 2025, cuando se habían denunciado cerca de 140 hechos durante todo el año. En apenas cinco meses de 2026, el número actual ya se aproxima a ese total anual, lo que evidencia una tendencia en alza.
Según el informe, los departamentos más afectados son Rawson y Chimbas, donde se concentra la mayor cantidad de denuncias. A raíz de esta situación, muchos conductores comenzaron a modificar sus recorridos habituales y evitar zonas consideradas de mayor riesgo.
Entre los sectores señalados aparecen barrios como La Estación, Buenaventura Luna y Los Andes, entre otros puntos donde los trabajadores optan por no ingresar debido a cuestiones de seguridad.
Otro de los problemas detectados por los investigadores está relacionado con el uso de las plataformas digitales. Aunque las aplicaciones permiten evaluar el comportamiento de los usuarios, se detectó que algunos delincuentes utilizan cuentas nuevas o sin antecedentes para solicitar viajes, lo que dificulta su identificación previa por parte de los conductores.
Este mecanismo impide anticipar posibles situaciones de riesgo, ya que los choferes no cuentan con información previa sobre los pasajeros antes de aceptar el servicio, lo que incrementa la vulnerabilidad del sistema.