Atlético Minero continúa consolidando un proceso deportivo que lo llevó en poco tiempo desde la categoría C hasta la Primera A del futsal sanjuanino. El comienzo del Torneo Clausura encuentra al equipo mejor adaptado a la máxima división y con nuevos objetivos competitivos.
Luciano Faliti y Matías Icazati analizaron en Bonus Deportivo los principales cambios que experimentó el plantel desde su llegada a la categoría. La mayor velocidad de juego, los espacios reducidos y la calidad individual de los rivales obligaron a ajustar diferentes aspectos.
“En la A se juega más futsal, se ven los mejores jugadores”, explicaron.
Uno de los avances aparece en las acciones de pelota parada y en el funcionamiento defensivo. El equipo trabaja además para sostener una concentración permanente. “En el futsal no podés descansar la mente dos segundos”, remarcaron.
A esa evolución táctica se suma una mayor competencia por los puestos. El crecimiento del plantel permite que existan más alternativas y aumenta la exigencia durante los entrenamientos.
“Todos queremos jugar, pelear el puesto y estar adentro de la cancha”, afirmaron.
Otro activo del proceso es la cohesión. Los jugadores consideran que el grupo está más unido que durante el Apertura y que existe una ambición compartida por mejorar la posición alcanzada.
Faliti e Icazati llegaron al futsal después de experiencias en fútbol once y destacaron que la disciplina demanda decisiones mucho más rápidas.
El Clausura representa así una nueva etapa para Atlético Minero: después de los ascensos y la adaptación, el desafío pasa por transformar el aprendizaje en regularidad y mantenerse competitivo dentro de Primera A.
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