Una organización de familiares de víctimas advirtió que en lo que va de 2026 ya se registró más de la mitad de los fallecimientos de todo el año pasado. Apuntan a la prevención directa y a visibilizar conductas de riesgo.
El incremento de víctimas fatales en siniestros viales encendió señales de alarma en San Juan, donde en menos de cuatro meses de 2026 ya se contabilizan cifras que superan ampliamente los registros de igual período del año anterior. Frente a este escenario, la asociación “Familias del Dolor y la Esperanza” intensificó sus acciones para promover cambios en la conducta de los conductores.
De acuerdo con datos difundidos por la organización, hasta el 29 de abril se registraron 34 fallecimientos en rutas y calles de la provincia, lo que representa más de la mitad del total anual de 2025, cuando se habían contabilizado 62 muertes. El dato refleja una tendencia en alza que preocupa a quienes trabajan en la prevención y asistencia a víctimas.
Desde la entidad señalaron que los motociclistas encabezan nuevamente las estadísticas de mortalidad, lo que refuerza la necesidad de focalizar las campañas en ese grupo y en factores de riesgo evitables, como el uso de casco o la conducción bajo efectos del alcohol.
Como parte de su estrategia, la organización retomó intervenciones directas en espacios nocturnos, con charlas y actividades de concientización en bares y locales bailables. La iniciativa busca generar instancias de diálogo con conductores en contextos donde suelen darse conductas peligrosas, apelando a testimonios en primera persona para reforzar el impacto del mensaje.
A estas acciones se sumaron referentes sociales, efectivos policiales y creadores de contenido vinculados al mundo del motociclismo y los viajes, ampliando el alcance de la campaña en distintos públicos.
En paralelo, continúan con la colocación de señalética conmemorativa en puntos donde ocurrieron tragedias viales. Estos carteles, conocidos como “ángeles azules”, ya superan los 150 en toda la provincia y apuntan tanto a mantener viva la memoria de las víctimas como a generar conciencia entre quienes transitan por esos lugares.
La agenda de trabajo también incluye gestiones para fortalecer la educación vial en escuelas secundarias, con especial foco en estudiantes próximos a obtener su licencia de conducir, y la realización de charlas en ámbitos laborales y operativos de control en rutas.
Mientras los números continúan en ascenso, desde la organización insisten en la urgencia de reforzar las políticas de prevención y sostener campañas que apunten a modificar hábitos al volante, en un contexto donde las consecuencias siguen siendo, en muchos casos, irreversibles.