San Juan reforzará su operativo de prevención ante el deshielo y mantendrá maquinaria y equipamiento de manera permanente en los sectores considerados de mayor riesgo durante toda la temporada. La estrategia busca garantizar una respuesta inmediata ante posibles crecientes y evitar que los equipos deban ser trasladados desde otras zonas de la provincia cuando se presente una emergencia.
El ministro de Infraestructura, Agua y Energía, Fernando Perea, explicó que el despliegue forma parte del esquema de emergencia coordinado por el Gobierno provincial y que contempla la presencia de recursos en distintos puntos críticos. La medida responde al escenario hídrico previsto para los próximos meses, luego de las intensas nevadas registradas en la cordillera.
Las estimaciones preliminares que maneja la Provincia indican que los caudales podrían alcanzar niveles significativamente superiores a los de la última temporada de escasez. Perea señaló que, de manera aproximada, se calcula que el volumen de agua podría triplicar el registrado durante el período anterior, aunque todavía resta conocer el pronóstico hídrico definitivo correspondiente a la temporada 2026-27.
En este contexto, las tareas preventivas ya comenzaron en distintos puntos del territorio. Calingasta, Iglesia, Jáchal y Valle Fértil fueron identificados inicialmente como departamentos prioritarios, mientras que posteriormente se sumaron sectores de Zonda, Ullum, Albardón y Sarmiento.
Los trabajos incluyen limpieza de cauces, encauzamiento de ríos y construcción o refuerzo de defensas, de acuerdo con las necesidades particulares de cada zona. Una vez finalizadas las intervenciones iniciales, parte de la maquinaria permanecerá en esos departamentos para sostener la capacidad operativa durante los meses de mayor riesgo.
El Gobierno también puso el foco sobre las viviendas ubicadas en las proximidades de los cauces. Después de varios años caracterizados por bajos escurrimientos, algunas construcciones quedaron asentadas en sectores que podrían verse afectados ante un incremento considerable del caudal.
La situación genera especial preocupación porque incluso durante períodos de menor disponibilidad de agua ya se habían registrado inconvenientes en algunos de estos puntos. Por ese motivo, el operativo preventivo contempla también la posibilidad de asistir a familias que eventualmente deban ser evacuadas o que sufran afectaciones en sus viviendas.
En esos casos, el Ministerio de Familia y Desarrollo Humano se incorporará al esquema de respuesta junto con las áreas técnicas y de emergencia. De esta manera, la Provincia busca combinar obras preventivas, disponibilidad permanente de maquinaria y asistencia social frente a un escenario que podría representar un marcado cambio respecto de los últimos años de sequía.
Mientras se aguarda el informe hídrico definitivo, el Gobierno apunta a llegar al período de mayor escurrimiento con equipos distribuidos en territorio y con intervenciones anticipadas sobre los puntos considerados más vulnerables.
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