La edad de inicio en los consumos problemáticos continúa descendiendo en San Juan y actualmente se ubica, en promedio, en los 13 años. El dato fue confirmado por la directora de Consumos Problemáticos, Daniela Merlo, quien alertó que también comenzaron a registrarse casos de niños aún más pequeños con antecedentes de consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias.
La información surge del Observatorio Provincial de Drogas, organismo encargado de relevar estadísticas para orientar las políticas públicas de prevención y asistencia. Según explicó la funcionaria, los registros muestran que los primeros consumos suelen estar vinculados al alcohol y al cigarrillo, mientras que con el paso de los años aparecen sustancias como marihuana y cocaína.
Frente a este escenario, la estrategia oficial se reorientó hacia la prevención temprana. Durante este año, la Dirección intensificó las intervenciones en escuelas, clubes deportivos, instituciones religiosas y otros espacios frecuentados por niños y adolescentes, con el objetivo de detectar situaciones de riesgo y brindar herramientas antes de que los consumos se consoliden.
Desde el organismo explicaron que el relevamiento permanente de datos permite identificar las zonas donde la problemática tiene mayor impacto y adecuar los programas de asistencia según la demanda de cada departamento. En ese sentido, Rawson y Chimbas aparecen como los distritos con mayor cantidad de casos y con situaciones de mayor complejidad.
Merlo también señaló que el incremento en las consultas responde, en parte, a la mayor presencia territorial del Estado. Según indicó, las recorridas y actividades en los barrios facilitan que más personas reconozcan la problemática y conozcan los espacios disponibles para solicitar ayuda.
En paralelo, el Gobierno provincial avanza en la creación de un nuevo centro especializado en Chimbas destinado a personas con consumos problemáticos que además presentan patologías de salud mental. El inmueble ya fue asignado al Ministerio de Familia y Desarrollo Humano y el proyecto contempla un abordaje integral que incluirá tratamiento, rehabilitación y reinserción social.
El futuro dispositivo contará con la participación de distintas áreas del Estado y ofrecerá talleres, capacitación en oficios, actividades productivas y espacios destinados a favorecer la recuperación de los pacientes y disminuir el riesgo de recaídas una vez finalizado el tratamiento.
Desde la Dirección de Consumos Problemáticos sostienen que uno de los principales desafíos es visibilizar una realidad que durante años permaneció oculta y fortalecer una red de asistencia que permita actuar cada vez más temprano frente al avance de las adicciones.
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