El río San Juan registró una reducción del 50% de su caudal en la última década, según el Sexto Informe Técnico de Coyuntura del Centro de Investigación, Desarrollo e Innovación para la Gestión Integral del Agua en el Árido (Cigiaa). El documento advierte que la crisis hídrica de la provincia ya no es solo climática, sino también estructural.
El ciclo 2025/2026 se perfila como uno de los más críticos, con un derrame estimado de entre 531 y 614 hectómetros cúbicos, muy por debajo de los 950 hm³ proyectados inicialmente. Los embalses de Caracoles, Punta Negra y Ullum no alcanzan a compensar la caída, comprometiendo incluso la toma de agua potable.
La disminución del caudal afecta directamente al sector agrícola, que enfrenta cortes de riego de hasta 18%, mayores costos por extracciones subterráneas y menor productividad. Además, el acuífero del Tulum muestra un descenso de hasta tres metros anuales, con problemas crecientes de salinidad y contaminación.
El informe critica el modelo de gestión hídrica centralizado y basado en la oferta, que presenta baja eficiencia en riego y limitada flexibilidad para atender necesidades específicas de los cultivos. La combinación de sequía prolongada y deficiencias estructurales pone en riesgo la sostenibilidad productiva, ambiental y del abastecimiento urbano.
Entre las recomendaciones, el Cigiaa plantea una gestión basada en la demanda real, planificación plurianual, descentralización del sistema, fortalecimiento de las juntas de regantes y modernización de infraestructura, con el objetivo de adaptarse a un contexto de escasez creciente.
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